Arquitectura como signo de conexión de dos tejidos morfológicos diferentes - Quito - 2016
Autor: Manuel Xavier Gaibor Marquez
Tutor: Arq. Luna Cara

DIAGNÓSTICO DE LA NECESIDAD

La ciudad de Quito a lo largo del tiempo ha generado varios matices al momento de su crecimiento, renunciando a la obra arquitectónica como un elemento fundamental de la historia, presentándonos interpretaciones con falta de autonomía en una determinada dimensión. El “magma urbano”[1], llamando así a todo lo que es indiferente y homogéneo e invitándonos a descubrir la verdadera ciudad por medio de un análisis de estratos existentes, que alumbraran el camino hacia la identidad de la misma.

La ciudad se presenta con una complejidad estructural y funcional de manera particular, que consiste en una gran cantidad de elementos que se han ido grabando con el tiempo, sobre los cuales han transcurrido la vida diaria de los humanos, y la manera de exhibirse es mediante signos, que están latentes en la memoria; “la ciudad en sí es la memoria colectiva del pueblo”[2], la memoria es el valor fundamental que permite enlazar el ayer con el mañana, y la presencia de estos sucesos con sentido crean conciencia para construir futuras ciudades.

El interpretar estos signos nos da lugar a un enfoque de diseño diferente, basado en los datos históricos con los que interactúa una nueva conexión, definiendo así el camino que incorpora y respeta los aspectos culturales y arquitectónicos del lugar.

 

ENFOQUE

 

La ciudad, entendida como el resultado de una secuencia de contrastes y transformaciones, está constituido por un conjunto de elementos históricos, que determinan la identidad de un lugar.

El área en cuestión, se ha configurado tanto como un lugar de transición entre dos tejidos urbanos diferentes; el espacio se entiende como un signo de limitación entre los dos barrios, pero a la vez como un signo de conexión ente los mismos. De ahí el deseo de crear una nueva relación entre los signos, una operación que implica la creación de un umbral entre un barrio y otro.

La ruta de búsqueda se inicia con el análisis del contexto, un acercamiento desde la ciudad de Quito hasta nuestro espacio de intervención, el Parque José Gabriel Navarro, sector La Floresta, nos concibe una idea clara de los umbrales de transformación y la estructuración de los hechos urbanos y poder llegar a los barrios La Floresta y La Vicentina.

 

METODOLOGÍA

 

La historia del cómo surge el comercio hasta la actividad en nuestros días ayuda para relacionar el espacio social y el contexto en el que se genera, proponiendo una metodología en la que la razón y el diseño o la función y estética llegue a generar el concepto que proporcione la solución arquitectónica para este lugar.

La teoría de signos nos permite solucionar no solo el problema artificial ocurrido en el lugar, sino ir más allá y reinterpretar las falencias que no ayudan a una buena convivencia entre el habitante con la estructura edificada.

Los Arquitectos Tadao Ando y Campo Baeza fueron los referentes utilizados para poder crear el elemento arquitectónico con sus teorías o con sus gestos al momento de diseñar, repertorios que ayudaran apreciar la arquitectura en cuanto a materialización, espacialidad y estructura que posteriormente podrán ser reinterpretados en el proyecto de la Plaza Mercado.

La Propuesta Urbana, soluciona la problemática que radica en la desintegración de servicios existentes en el barrio; para integrar todo el eje a través de la conexión, es decir, de un filtro urbano en donde todos esos límites se convierten en un solo espacio público, integrando cada infraestructura con el entorno, como son las aceras, la calle, las plazas y la vegetación.

La Propuesta Arquitectónica, aborda la falta de elementos generados por la razón y que permitan permanecer en el tiempo, a la informalidad de venta y de los espacios para esta actividad, enmarcado en la supervivencia de los miembros que son parte de esta. La inclusión del diseño arquitectónico, producirá una configuración material y social que se acercará más a las expectativas de los comerciantes, consumidores y habitantes, en un espacio de interacción para los diferentes actores sociales en el entorno urbano.

 

ESTRATEGIA  DE DISEÑO

 

El área del proyecto es un lugar de limitación y conexión, entre los dos tejidos urbanos existentes, pero también como un lugar de transición hacia los valles o la mancha urbana de Quito.

La zona ha sido moldeada tipológicamente por una mixticidad de mallas urbanas, común en el crecimiento desordenado de la ciudad, caracterizado por una secuencia de espacios públicos que se conectan entre sí.

El espacio consta de una alta artificialidad, debido a la fuerte infraestructura del entorno: equipamientos de educación, administrativo y residencial.

Se consideró para definir el área del proyecto como un lugar de confluencia de las dos orientaciones principales: la que proviene del barrio La Vicentina y la del barrio La Floresta, que fundamentan su derecho urbano, y convergen en este espacio de terreno.

La multiplicidad del contexto, la confluencia de más infraestructura que hacen de la zona un lugar complejo y en capas, operan en conjunto que requiere una respuesta de diseño que se basa en una morfología integral.

En este sentido el proyecto se dirige a la creación de espacios públicos, interiores y exteriores, con funciones relacionadas con el comercio, que son capaces de convivir como un espacio de transición La estrategia de diseño se basa en el deseo de redefinir este nodo complejo multi-funcional con un sistema incorporado en la morfología que conecta el barrio La Vicentina con el de La Floresta, que convergen y divergen en este punto.

 

DESCRIPCIÓN DEL PROYECTO

 

Esta desarrollado en dos niveles, los volúmenes se encuentran semienterrados en el suelo en donde las alturas se complementan con las fachadas de las mismas, los volúmenes son dos geometrías puras las cuales tienen un vano en el centro los cuales permiten el paso de luz hacia los patios interiores; en el centro del proyecto se puede apreciar el eje generador, el cual cruza por el mismo dando una ruptura por medio de edificio y abriendo hacia el espacio público, conectando a la vez los dos tramados urbanos que se encuentran en el lugar.

 

[1]Juan Carlos Dall’Asta Gutiérrez, Stratified landscapes: the image of conscious memory, Politéctico de Milán 2011, p. 234.

[2]Vittorio Gregotti, Il territorio dell’architettura, Feltrinelli, Milano 2008, p. 65.

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