Las enseñanzas que quedan del Sismo del 16 de Abril del 2016


La tremenda catástrofe que arrasó con pueblos y ciudades dejando una ola de destrucción, dolor y desamparo, nos permite reflexionar y aprender del luctuoso evento natural algunas enseñanzas.

Las estadísticas del desastre dejaron como saldo la pérdida de vidas humanas del orden de los 671 fallecidos, cientos de heridos, el dolor de los deudos y una enorme destrucción que posiblemente no se llegue a contabilizar en dólares.


En el aspecto estructural la mayor enseñanza es la poca o nula observancia de las normas técnicas o al menos de aplicar el sentido común para hacer un cálculo a priori de la resistencia de los materiales en el reforzamiento de bases y de otros elementos adscritos a la construcción siguiendo las prácticas profesionales. Pero por desgracia se dejó a los denominados “maestros mayores” (albañiles con más experiencia empírica), a albañiles sin conocimientos técnicos y a peones peor preparados, la construcción de viviendas y edificios, con el argumento de abaratar costos, lo que en gran medida, son hechos reales, pues el costo del trabajo de profesionales que planifiquen, diseñen y dirijan las obras, no están al alcance de las personas de menores recursos. Pero creo que estas falencias que ocasionaron grandes pérdidas pasaron factura a la población, pues el pseudo ahorro multiplicó en mucho la pérdida que dejó esta mala práctica.


La técnica entonces, se pone de manifiesto luego del sismo y mueve la conciencia de algunos municipios de las áreas afectadas que modificaron sus ordenanzas respecto a las construcciones y los profesionales surgen para determinar que la construcción no es una cosa simple sino una cadena en la que intervienen, no solo el ingeniero especialista en estructuras, los arquitectos en diseño y dirección, el maestro albañil, etc. pero también de una normativa emanada de las autoridades pertinentes para determinar las zonas constructivas, los diseños estructurales y otros aspectos técnicos para otorgar los permisos de construcción. Pero es importante también, integrar a esta cadena la calidad de los de materiales, los costos y precios de los mismos adscritos a un justo control de precios y una adecuada supervisión o la vigilancia oficial de los gobiernos locales, en el asesoramiento de los procesos adecuados de construcción, etc. en la perspectiva de garantizar la seguridad habitacional de la población.


Hizo falta conocer, por otro lado, que la infraestructura donde se levantan las construcciones en la zona afectada debía soportar o aguantar más del 50% de su peso, el terremoto ni siquiera sobrepasó esa cifra por lo que al no soportar el peso muchas se derrumbaron y sus consecuencias fueron fatales.


Creo que, sin desconocer los aspectos técnicos integrados a la normativa, en la construcción de las viviendas y para ser objetivos, es necesario priorizar los requisito mínimos y en base al estudio oficial que realice la entidad pública pertinente respecto del suelo apto para edificar las construcciones se reduzcan las exigencias a las que ofrezcan seguridad, corran con los gastos básicos en función de sus responsabilidades, como los estudios técnicos, la provisión de ciertos materiales, promoviendo el trabajo comunitario (mingas) en función de las estructuras sociales locales, acercándose al sector privado, al de los trabajadores y empleadores conformando amplios programas de vivienda.


Referidos a los materiales, existen voces que proponen la búsqueda de nuevos sistemas estructurales alternativos como el bambú gigante, la caña guadua, la madera resistente como el eucalipto, el guayacán, sándalo, pino, etc., en combinación con hormigón y el acero estructural, dependiendo de la cultura de cada sector.

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